Como cada domingo en muchos lugares de la geografía
española, un club organiza una prueba para los amantes de la bicicleta. Esfuerzo,
preocupaciones, trabajo totalmente desinteresado... Todo por la pasión que
tiene al deporte de las dos ruedas.
Corredores, la mayoría de ellos amateur, adictos a este
deporte, entrenan semanalmente buscando con dificultad un hueco en su vida
cotidiana para alcanzar el estado de forma idóneo y competir cada domingo, sin
cámaras ni prensa. Muchos de ellos, la inmensa mayoría, soportan el gasto que
supone participar en competiciones íntegramente de sus sueldos. Aquí no suele
haber patrocinadores que te faciliten las cosas.
Vistas así las cosas parece imposible que haya gente dedicada
a competir en este deporte, pero sorprendentemente existe, y mucha. Por ellos, por
los que se levantan a las 4 de la madrugada un domingo para hacer 400 km y
regresar a casa porque al día siguiente hay que volver al tajo, por los que sacrifican
salir con su pareja, familia o amigos un sábado por la noche, por aquellos padres
y madres que acompañan a su hijo a todas las marchas, por los organizadores y
los sufridos colaboradores, por todas estas gentes es necesario que se
replantee el actual sistema de organización y arbitraje.
Señores federativos, o se ponen las pilas y evolucionan, o esto se acaba... No
pueden limitarse a pedir y dar tan poco a cambio. Desde las federaciones se
solicita una gran variedad de documentos y tasas que cada marcha paga
religiosamente para la adjudicación de las pruebas. ¿Para qué sirve todo esto? Pues
para establecer calendarios incorrectos, perder documentos, tardar casi un mes
en dar una clasificación... En lugar de crear soluciones y ayudas para
corredores y organizaciones da la impresión de que todo son trabas y el
mountain bike no interesa.
Mención especial merece el tema de los jueces árbitros. Su
mundo no parece el nuestro. Inaccesibles al corredor, altivos, maleducados, soberbios,
cronometrando en el año 2008 mediante papel y lápiz. Parecen estar más
pendientes de cobrar su sueldo que de realmente hacer su trabajo. ¿Tanto cuesta
tener buen carácter? ¿Es necesario que la gente espere 1 hora como mínimo para
entregar los premios? ¿No puede comprar la federación un sistema de
cronometraje por chip?
Organizadores y corredores estamos hartos de todo esto y
exigimos que alguien tome medidas, alguien que seguramente esté sentado en su
despacho cobrando su buen sueldo y que se declarará públicamente amante de este
deporte, cada cuatro años, claro. Nos gustaría que acudiera en persona a
cualquier prueba del Open de la Comunidad Valenciana y viera insitu lo que
sucede.
Sentido común señores, es fácil.
Emilio Illueca, Presidente de la peña MTBTuéjar
José Luis Martínez "El Llargo", Webmaster y
asistencia técnica
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